“Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.
o sea,
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.”
(fragmento del poema Viceversa de Mario Benedetti)
1
Lo cotidiano se vuelve misterio
mística que alumbra un tragaluz
luz que aviva a la nada,
y entre las corrientes de la falda
se me hacen orlas las ansiedades,
. . . las buenas y las malsanas.
un camino de subida se vuelve repecho
pecho que alumbra un callejón sin salida
súbita la llama se queda apagada
y entre las venias de las fantasías
se me hacen fustas los deseos,
. . . los verdaderos y los creados.
2
Cayó su vacía mirada llena de canciones
en los púlpitos de mis ojos,
allí donde resguarda la lluvia
un atardecer sin más horizontes
que la mirada de mujer que me atesora
un sinnúmero de energías guardadas. . .
deshace letra a letra las trovas
luego, me las encaja,
inversa y proporcional a la desgana
se me satura de sus nulas ambiciones.
sutura que se alimenta del acaso
posible mañana en la noche
como esta lejanía cercana de la lluvia
que hace de la reina de bastos
una niña descalza y sin abecedarios, . . .
tal como la puta noche en que regalé
las reglas a la luna nonata
al crecer la desidia desmedida
tras su místico pleno clavada.
3
Y siento,. . . así nada más,
como una hada hace motines
con los brazos de mi sueños,
me cercena la gramática
para decirme incluso a mi misma,
. . . mejor nada,
como quien queda desnuda
vestida de sus nuevas ambiciones
pero a fin de cuentas sacrificada.
4
Ondula en el closet una falta,
me sube, me baja,. . .
pura y tonta, llena y vacía,
tan liada como en la adolescencia
haciéndose del cojín el único amparo,
como un suicida al borde de un rascacielos
asiéndose de las manecillas contrariadas
los cantos que se borran en un diario
escrito o musitado. . .
o acaso sólo un vicio tan llano.